La división mental es el velo de la diversidad del alma

diversidad-del-alma_medLo dividido está separado, generalmente opuesto, literalmente “partido”, remite a la escasez, dividir resta; en cambio la diversidad acrecienta, muestra variedad, multiplicación, abundancia, integralidad.

En este artículo desarrollaremos la diferencia entre aquello que rige en el principio mental e incluso lo define y la diversidad del alma que se encuentra dentro de su propia identidad. El alma es por naturaleza diversa por la tanto no desarrolla acciones divisorias.

La ética, máxima expresión del intento del ser mental de ordenarse en la convivencia colectiva, no ha logrado resolver los antagonismos que innumerables veces llegan incluso a violencias extremas.

El principio mental, es sin lugar a dudas una experiencia puente. Ha sido creado para generar conciencia de sí y su función es llevarnos desde su conciencia de limitación a la autoconciencia de la divinidad del Ser.

Lo que pudo ser, en el desarrollo mental, —aunque más no sea pluralidad— se volvió división, mezquindad, egoísmo. Y andando la historia de la expresión de este principio nos encontramos ahora, muy probablemente en el momento en que dicho principio se halla pervertido, prácticamente en forma plena.

Hay quienes expresan que esta realidad manifiesta un error o bien se trata de una suma poco favorable de nuestros libres albedríos. La realidad, si se trata de conocer en este plano es cuanto menos polifacética. Entonces, tomando justamente otra faceta de esta realidad creo que la extrema perversión es la antesala necesaria para que la asfixia sea de tal magnitud que no exista la posibilidad de otro camino que no sea el de la elevación de la conciencia.

El ensanchamiento de la conciencia deberá tanto instalar o más bien reinstalar el principio mental en forma correcta, como permitirle a una masa crítica, a una vanguardia, experimentar en un principio superior, el intuitivo, la conciencia del alma en la encarnación.

Siempre que un principio se manifiesta, el siguiente ya se encuentra activo sosteniendo el despliegue y orientando dicho principio para que cumpla su cometido.

Actualmente se está instalando el principio que entraña la conciencia del alma y es el paso siguiente o la instancia superior la que lo rige. El alma se desarrolla mediante la inspiración del Espíritu. Estamos viviendo un cambio de ciclo que como todo movimiento tiene sus particularidades. El miasma está por todas partes, la contaminación es elevada en todos los campos de expresión: política, social, religiosa, etc., no hay a dónde escapar. Se vive en un cuello de botella, en una gran estrechez que se crea justamente para alentarnos a avanzar en la dirección correcta.

La división nos delata en relación a la distancia en que nos encontramos de la Verdad Suprema. Una distancia hoy infranqueable para casi todos nosotros. Podemos aspirar a pequeñas verdades impuras y eso ya se vuelve enorme.

La Verdad está fragmentada y muy probablemente muchos contengamos en nosotros mismos una pequeña parte de la Verdad Mayor. Si queremos conocer la Verdad y construir sobre ella tendremos que ser capaces de ver, descubrir la verdad que se oculta en casi todas las cosas. La suma de las pequeñas verdades es el pasaporte a la Verdad Mayor.

La división de la que muchos nos vanagloriamos es apenas un velo de la diversidad. Es fácil sacar la cuenta de la importancia de ir de una hacia otra. De la separación a la unión, de la división a la diversidad.

La división genera escasez, egoísmo, desentendimientos de todo tipo, pero principalmente lo que genera es estancamiento. Nos agarramos a algo que creemos y decimos que es La Verdad y morimos abrazados a ella.

En esta posición no se genera enriquecimiento, despliegue, expansión y sobre todo no se genera mayor conciencia. Al permanecer en la trinchera de “nuestra verdad” nos  “arrugamos” como una pasa de uva.

La división genera brechas, distancias, enemistades, falta de respeto, invisibilización. El estado actual del principio mental opera casi exclusivamente dentro de campos hipnóticos que son manejados por los amos de la oscuridad.

Se vuelve necesario repetir una vez más que un conflicto, una negatividad, una distancia con los otros no se resuelve, no se atraviesa desde el propio nivel mental por más esfuerzos que se hagan. Puede haber una aparente mejoría y digo aparente porque si la transformación tiene lugar la dificultad no reaparece. Los ciclos que vivimos son repetitivos, faltos de creatividad. En suma, hacemos siempre lo mismo. Nuestras pautas de relación tanto hacia afuera como hacia adentro perpetúan un mismo patrón de conducta.

Rebotamos como una pelotita de ping pong, no podemos ir más allá. En cualquier caso lo que salva es atravesar el velo que se encuentra entre lo que vemos con los engañosos ojos físicos y lo que está más allá del mundo visible material.

Si la conciencia es una espiral ascendente, una escalera ascendente, despejar el velo apenas significa subir al primer escalón. En una larga primera etapa nos la pasamos subiendo y bajando de ese peldaño inicial.

La asfixia que experimentamos es directamente proporcional al oxígeno que encontraremos “del otro lado”. Hay momentos en que el velo se vuelve una roca, es duro, infranqueable; permanecemos en una realidad virtual, teñida de falsedad, ignorancia e incluso mala intención.

El comportamiento cooperativo, “educado” es las más de las veces forzado y de nuevo: se gana y se pierde. Somos “civilizados” por momentos, no sostenemos una acción humana mental-espiritual y con facilidad volvemos a la posición de animales humanos.

La cooperación que vemos hoy más frecuentemente es o bien interesada o emocional. La interesada agrupa para obtener beneficios mutuos y la emocional funciona por efectos gatillo en donde alguna situación especial nos despierta solidaridad (inundaciones, guerras, injusticias, inmigrantes, etcétera) y en una amplia mayoría es una actitud espasmódica en donde el interés que genera suele decaer rápidamente.

Incluso la prédica del Papa Francisco puede verse en este sentido. Su accionar está apoyado desde el Espíritu para derribar barreras y el grado en que su hacer se visibiliza es directamente proporcional a la Fuerza extraplanetaria del Espíritu que ingresa y se manifiesta a través de él, así como de muchos otros seres.

Los seres que han rasgado el velo y trabajan para afinarlo cada vez más en sí mismos y en otros realizan esta tarea de muy diversos modos. Pueden manifestarse a través de acciones infundidas por lo Alto en muy diversas actividades. Lo pueden llevar a cabo en forma explícita, impulsando e inspirando a otros a dar “el paso” o bien pueden realizarlo en silencio a través de la irradiación.

La tolerancia y el respeto, impuestas por el intelecto, en su práctica continuada pueden constituirse en puentes a la diversidad sentida que asombra y genera dicha, contento e inclusión natural.

Es importante mencionar que uno y otro principio trabajan con herramientas diferentes. La mente piensa, sobre todo linealmente, se afirma en creencias privadas y públicas, repite fórmulas y es ampliamente previsible. En cambio el alma desecha soluciones intentadas para transitar creativamente cada situación en su unicidad, ayuda a la mente a vaciarse de sí misma para contener lo superior en ella que se irá acrecentando gradualmente, gusta del asombro, de lo imprevisible sobre todo en sus primeras etapas de acción consciente.

Una persona que ensancha su conciencia comienza a vibrar en una frecuencia diferente y aun cuando no siempre sea evidente para los demás produce un efecto vibracional en los otros. Este efecto puede resultar tanto en atracción como en rechazo, en empatía o antipatía tanto consciente como inconscientemente.

La división es el principal estandarte del mundo mental ordinario mientras que la universalización es la bandera de las almas. El nudo evolutivo es sencillo de describir, de ver. Desanudarlo supone esfuerzo, profundo interés, disciplina y el constante pedido a lo Alto de ser asistidos en el parto de nuestro verdadero Ser.

Silvia Kamienomostki

 

©Todos los derechos reservados – El material contenido en este sitio está regulado por la leyes de Derecho de Autor

 

2 comentarios en “La división mental es el velo de la diversidad del alma

  1. Uno de los mas bellos y claros textos que he leído acerca del atisbo del alma y su natural inclusión de lo diverso. Explica claramente el estado de nuestra sociedad y la necesidad de ir ensanchando la conciencia .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *